¿Quiénes somos?

Casa Tomada. III Encuentro de jóvenes artistas y escritores de América Latina y el Caribe es un espacio que busca fomentar el vínculo y el conocimiento mutuo entre jóvenes creadores de hasta 40 años de edad, estimular y promover las más diversas formas de pensar el pasado, presente y futuro de la creación artística e intelectual del continente, y promover la obra de las más recientes generaciones de la región.
El que tiene lugar entre el 17 el 20 de septiembre de 2013 da continuidad al efectuado en 2009, cuando un conjunto de jóvenes intelectuales de la región se unió a la celebración del cincuenta aniversario de la Casa de las Américas. Pero la memoria de esta iniciativa se remonta, no obstante, a 1983.

1983, el primer encuentro

En julio de 1982, el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa y la entonces Brigada Hermanos Saíz comenzaron una serie de recitales literarios como preámbulo al Encuentro de Jóvenes Artistas Latinoamericanos y del Caribe. Cada mes ofrecían una lectura de su obra noveles poetas y narradores cubanos a los que también se sumaron músicos, como el guitarrista Efraín Amador. Entre aquellos se encontraban Álex Fleites, Efraín Rodríguez, Senel Paz, Chely Lima, Cira Andrés, Roberto Méndez, Ángel Escobar, Osvaldo Sánchez, Ramón Fernández Larrea, Leonardo Padura, Abilio Estévez, Bladimir Zamora, Mirta Yáñez, Francisco López Sacha, Soleida Ríos, importantes creadores de la literatura cubana. Algunos ya habían obtenido el Premio Casa, como Omar González; otros lo recibirían años después, como Marilyn Bobes.

Al año siguiente, el 22 de julio de 1983, se realizó un Mitin de amor. Más de treinta escritores leyeron poemas de amor, actuaron trovadores y se dedicó, en el Memorial que lleva su nombre, un homenaje a Julio Antonio Mella y a los jóvenes caídos en la lucha por lograr el triunfo revolucionario de enero de 1959.

El Encuentro de Jóvenes Artistas Latinoamericanos y del Caribe transcurrió entre el 3 y el 10 de octubre de 1983. Fue inaugurado con las palabras del escritor guatemalteco Arturo Arias, entonces dos veces ganador del Premio Casa. Más de cien participantes acogió este primer encuentro, entre ellos, los escritores Ana Istarú (Costa Rica), Jorge Boccanera (Argentina), Linton Kwesi Johnson (Jamaica), Fernando Balseca y Raúl Vallejo (Ecuador), Cromwell Jara (Perú), Amílcar Leis (Uruguay), Juan Carlos Moyano (Colombia); los músicos Salvador Bustos (Nicaragua), Domingo Sánchez Bor (Venezuela), Antonio Navarro (México), la crítica de arte venezolana María Elena Ramos y el sociólogo brasileño José Mario Ortiz.

Las jornadas de trabajo incluyeron la lectura, ejecución o exposición de obras literarias, de artes plásticas y música; la realización de un trabajo colectivo, la participación en un acto gigantesco en el que miles de niños ingresaron a la Organización de Pioneros José Martí; la visita a centros culturales de La Habana; la participación en las sesiones del Seminario Provincial Juvenil de Estudios Martianos, realizado en una escuela en el campo; un conversatorio, el 8 de octubre, con Dariel Alarcón, combatiente en Bolivia junto al Che, en conmemoración del 16 aniversario de su asesinato y la representación de una obra teatral por el grupo Los Pinos Nuevos.

En la gala de clausura de aquel primer encuentro, el teatrista Juan Carlos Moyano leyó un «Saludo a la Casa de las Américas»; mientras el salvadoreño Juan José Dalton hizo lo mismo con la «Declaración urgente de los jóvenes artistas de Latinoamérica y el Caribe» –ambas publicadas en el número 142 de Casa de las Américas (enero-febrero de 1984)–. Esta última concluía:
«Nuestra obra está en proceso de formación. Buscamos nuevas formas que expresen la realidad. Por ello asumimos una permanente y minuciosa labor crítica y autocrítica en nuestra práctica social y artística. Reconocemos en quienes nos preceden a los compañeros de construcción de otro destino para la humanidad que aún no termina de ser escrito pero que es previsible. // […] // Anunciamos que no dejaremos de vernos, seguiremos trabajando unidos y romperemos el cerco del silencio. Volveremos a reunirnos, en algún lugar de Nuestra América, al igual que ahora en La Habana, Cuba, primer territorio libre en América, donde suscribimos esta declaración.»
Y así fue.

2009, una Casa Tomada por los jóvenes

La Casa de las Américas terminó las celebraciones por su 50 aniversario con, literalmente, la Casa tomada. Durante una semana se reunieron en el emblemático edificio de la calle G, jóvenes narradores, poetas, documentalistas, dramaturgos, artistas plásticos, pensadores, teatristas y musicólogos latinoamericanos y del Caribe.

Durante estos días circularon por los pasillos de la Casa de las Américas, creada por Haydee Santamaría, los pasos de los teatreros agrupados en Jóvenes del 98, quienes desafían las calles de Puerto Rico con puestas en escena que se oponen al sistema con humor, muy pocos recursos y mucha imaginación. Los no menos jóvenes cubanos de Espacio 08 hacen lo suyo en el terreno de la plástica. Son egresados del Instituto Superior de Arte de La Habana y fundadores del proyecto Departamento de Intervenciones Públicas.

A La Habana llegaron de la mano del poeta Washington Cucurto los libros artesanales que produce la editorial Eloísa Cartonera, una propuesta que no sólo fortalece la edición y distribución de la narrativa y poesía que no encuentra espacios en Argentina, sino que también pone al alcance de los bolsillos a autores que en las grandes librerías resultan de acceso imposible. La dignificación del trabajo es otro de los propósitos de la Cartonera.
El dramaturgo Diego Aramburo ubicó su trabajo creativo dentro de un teatro contemporáneo boliviano que refleja, a partir de relatos íntimos, partes de una sociedad contradictoria y abigarrada. Por su parte, Ana Longoni, de la Universidad de Buenos Aires, recorrió magistralmente episodios de creatividad artística ligada a la política.

La sensibilidad y profundidad de la artista plástica dominicana Raquel Paiewonsky se reflejaron en la narración de los retos a los que se enfrenta el arte no sólo en su país, sino en prácticamente todos los espacios de la cultura. Una de sus imágenes habla de su trabajo: son fotografías de haitianos cubiertos con curitas, adhesivos fabricados ex profeso para los blancos, de ahí su color piel y el contraste que provocan en la carne oscura.

El prolífico y talentoso Gabriel Schutz compartió su narrativa con la joven nicaragüense Alejandra Sequeira, con el ecuatoriano Santiago Vizcaíno y la colombiana Viviana Vargas. Todos ellos mostraron parte de su obra poética y narrativa, al tiempo que compartieron los motivos de su escritura.
Hiram Hernández y Julio César Guanche alimentaron el debate político sobre la Cuba de hoy. Y mención aparte amerita el grupo de jóvenes organizadores del evento, cuyo trabajo hizo posible el cruce de pensamientos y miradas, provocaciones y sustentos.

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