De músicos y poetas, ¿no tan locos?

En la sala Che Guevara de la Casa de las Américas, Juan Ramírez Biederman (Paraguay), Amalia Boselli (Argentina), Rosa Chávez (Guatemala), Iosi Havilio (Argentina) y Lilianne Lugo (Cuba), integrantes del panel “De músicos y poetas no tan locos. Entre las necesidades de expresión y las posibilidades de creación”, continuaron debatiendo este miércoles 18, los temas que afloraron en las mesas anteriores: creación, producción, circulación y socialización del arte

Concisas pero incisivas fueron las intervenciones de los cinco panelistas que durante poco más de una hora, dialogaron sobre sus experiencias personales asociadas a sus respectivas producciones literarias, teatrales, musicales y visuales, provocando la participación de una audiencia identificada con los procesos aludidos y capaz de apoyar o impugnar con criterio propio las ideas presentadas.

La dramaturga Lilianne Lugo inició el diálogo partiendo de la “particular” diferencia de la producción y la creación artística cubana, que tiene como único productor de eventos visuales, teatrales, musicales y de cualquier tipo, al Estado; el mismo Estado que, haciendo un poco de historia, se vio en crisis tras el derrumbe del campo socialista.

Los jóvenes de hoy, continuó, se enfrentan a una doble supervivencia, personal y artística, en su empeño por encontrar una vía de expresión en su ardua tarea por ganarse o inventarse sus propios espacios y rechazar viejos modelos que han dejado de ser efectivos en los tiempos que corren. En medio de ese panorama, hay pocas, muy pocas opciones de apoyo a la creación joven, apuntaba mientras señalaba a la AHS como rara avis dentro del contexto.

Le siguió el abogado, músico y escritor Juan Ramírez Biederman, Juanma como lo llaman sus amigos, o “el paraguayo”, sobrenombre que lo persigue en coloquios y eventos donde funge como único representante de su aislada nación, marcada por las guerras de la región y la dictadura militar que tras culminar en los años ochenta del pasado siglo, dejó a su paso una generación escindida en dos tendencias. Por un lado, los que se conformaron con la intrascendencia de sus producciones; del otro extremo, los que partiendo del reconocimiento de sus límites, pretendían levantarse para vencerlos.

Entre anécdotas divertidas sobre el vínculo juvenil de su grupo musical Sabaoth y Eyesight con unos noruegos allá por los noventa, y el hallazgo de su nombre, veinte años después, dentro de la lista de agrupaciones que conforman la historia del Black Metal en un museo de Oslo, reforzó la idea que atravesó su intervención: hay que imponerse a  los límites, combatir el anonimato y luchar por la trascendencia.

La narradora y poeta visual argentina Amalia Boselli aportó una perspectiva de género al debate mientras recordaba que el Arte con mayúscula parece a veces limitado o reservado a determinados moldes en los que a duras penas encaja el artista latinoamericano, y agrega dos semas a la ecuación, mujer y madre.

Desde su trabajo en el colectivo ArteMa, cuestiona la herencia o mandato de la maternidad y aboga por la mezcla, la fusión, la eliminación de las fronteras que los artistas siempre intentan traspasar, “cual música que escapa al pentagrama, o pintura que chorrea del cuadro, o la literatura que escapa al libro”.   

Muy cerca, en el mismo panel, a Amalia la acompaña su esposo, Iosi Havilio,tan madre de mis hijos como yo”, afirma. Iosi volvió sobre los temas de periferia y límite, y comparó en imagen graciosa, el comportamiento neurótico del ser humano con el proceso de escritura, que puede llegar a perderse si se piensa en el movimiento y la circulación de los libros.

“El enemigo esencial de la creación es la ansiedad”, esa preocupación del escritor por cómo va a ser exhibido su mundo y cómo va a circular. Una vez llegados a ese punto, comienza el verdadero conflicto según Havilio: “¿cómo dejar de ser un escritor?¿cómo dejar esa ansiedad?; pues una cosa es explorar mundos, y otra es crearlos desde las distintas manifestaciones artísticas.     

Integró también la mesa la poeta de origen maya, actriz y gestora cultural Rosa Chávez, cuya intervención hizo emerger temas ya aludidos como la otredad, la colonización o descolonización.

En un país donde el racismo y la discriminación estatal han dificultado la expresión de las voces indígenas, estas se han ido levantando en las últimas dos décadas junto a artistas multidisciplinarios, muchas veces con posturas irreverentes, que tienen diferentes líneas de trabajo, más o menos apegadas a la cosmovisión ancestral.

En medio de ese panorama ha resurgido la literatura maya, se fomentan los vínculos con otros artistas, se promueve la descolonización a partir de la reescritura de la historia, la defensa de sus territorios y la defensa de la vida.

Una vez expuesto el anecdotario y planteadas las ideas, el debate no se agota, sino que se aviva y queda abierto para las jornadas que restan a Casa Tomada 2013.

  1. lector

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